La herejía se apagará con luz.

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La herejía se apagará con luz.

Mensaje por Inthar el Dom Dic 13, 2015 4:33 pm

Ser Kristof se encontraba sentado, completamente encapuchado, en una de las tabernas de Suspiro de Imrag. - ¡Es una vergüenza! El luxenato es la única religión que puede reinar en todo Casthalan, Imrag es una pagana. - se escuchaba en la mesa que estaba en lado de él, la cual era ocupada por unos campesinos. - No seas estúpido, Moltris. Defendemos lo mismo, solo que creemos también en el Águila del Sol. - decía el otro campesino mientras bebía más tranquilo. El que parecía que se llamaba Moltris, golpeaba la mesa mientras se alejaba de ésta. Ser Kristof le observaba lentamente como se posicionaba en una esquina, él solitario. Al rato empezaron a llegar más personas y comenzaban a mirar con recelo a los defensores de Imrag. No tardó en empezar la batalla, puñetazos, cuchilladas con puñales rudimentarios, mesas volando. Los seguidores de un bando contra el de otro, Ser Kristof se encontraba en silencio mientras seguía bebiendo su vino y esquivaba un par de sillas que venían rozando su cabellera. Cuando todo pareció acabar, había un claro ganador, ese tal Moltris. Los seguidores de Imrag se dispersaron velozmente, la mayoría de ellos heridos. - ¡Que aprendan cual es la única verdad! - gritaban varios de los seguidores del Luxenato. Ser Kristof empezó a aplaudir bajo la atenta mirada. - Bravo, no ha estado mal. - decía con una clara sonrisa en su rostro. - ¿Quién sois? - preguntaba Moltris mirando hacia el encapuchado. - Eso no importa, hermano mío. Veo que vos sois un hombre digno capaz de luchar ciegamente por el Sol y Altheros. - contestó este mientras se levantaba. Los hombres empezaron a mirarle en silencio. - Tomad todos asiento, invito yo... Tenemos de qué hablar. - dijo Ser Kristof mientras un camarero empezaba a servirles cervezas y vinos.



- Hermanos míos, es hora de sacar de la herejía a Cascadas de la Tormenta. - empezaba a hablar en voz alta Kristof ante los campesinos. - ¡Sí! ¿El suspiro de Imrag? ¡Blasfemias! - gritaba uno de los presentes. - Podemos conseguirlo por un único medio... Exterminar a todos los herejes. - continuaba el noble. - ¡Sí! ¡Exacto! ¡Eso es, eso es! - empezaban a gritar los campesinos. - La guardia es poca y débil, hermanos míos. No permitirán un levantamiento, debemos trabajar en la clandestinidad por ahora... No tengo donde quedarme, vengo de tierras muy lejanas para profanar la única verdad. - comentaba Ser Kristof. - Mis abuelos tenían una casa a las afueras, en la ladera de las montañas. Ahora es mía, puede ser allí nuestro centro de operaciones. - proponía Moltris. - ¡Perfecto, caballeros! Preparaos todos pues, una vez allí reunidos hoy cuando el Sol caiga y la vigía Luna salga, estaremos todos donde nuestro hermano Moltris nos dice. - ordenó ya Kristof.

No llegó tarde la caída del Sol y la llegada de la oscuridad y de la maldad de la noche. Bajo la tenue luz de un par velas, se encontraban allí Ser Kristof junto con Moltris y el resto de fanáticos que estaban dispuestos a acabar con todo aquel que no tuviese en su cerebro los mismo pensamientos que aquellos. - Un hombre desarmado no puede resguardar la noche para aquellos que se atrevan a profanar las calles. La guardia posee en el cuartel suficientes suministros como para abastecernos, pero el problema es lograr entrar allí. - empezó a hablar Ser Kristof. - Si pretendas entrar allí, es misión imposible. Siempre están resguardando esos herejes. - dijo Moltris. - Silencio, hermano mío, y escuchad. Nuestro dios Sol nos llena de sabiduría y gracias a esta los hombres podemos idear planes para acabar con los herejes. Simple es, congregar a una mayoría de herejes en la plaza del pueblo. Deberéis luchar contra ellos, con puños y patadas, espadas y cuchillos. Mientras tanto, vos Moltris y un servidor, nos adentraremos en el cuartel para suministrarnos. - propuso Ser Kristof bajo la atención de todos aquellos seguidores del Luxenato. - Mañana al amanecer, vos iréis a tentar a los herejes al plan y comenzará todo. Nos vemos, hermanos míos, que la luz os guíe... - decía Ser Kristof completamente encapuchado mientras soplaba las velas...

CONTINUARÁ...
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Re: La herejía se apagará con luz.

Mensaje por Zaojeth el Dom Dic 13, 2015 5:10 pm

Me gustó tu roleo y la personalidad de Ser Kristof. Que continúe la historia.
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Re: La herejía se apagará con luz.

Mensaje por Inthar el Lun Dic 14, 2015 10:54 am

- ¿Quién sois en realidad? - preguntaba Moltris mientras junto a Ser Kristof bebían sendas cervezas. - ¿Qué importa mi nombre, hermano mío? Lo que importa es mi mensaje, soy el Portador de Luz. - decía el noble mientras empezaba a llover en aquella cabaña cercana a las laderas de las montañas. - ¿De dónde venís? Vuestro acento suena conocido. - seguía interrogando Moltris. - Fuerte Sagrado. - contesto secamente Ser Kristof. - ¿Del norte? Tierra de blasfemos, me mentís. - respondía el procedente del Suspiro de Imrag. - ¿Dudáis de mi palabra? - decía Kristof. - No, de vuestra procedencia. - contestó pues Moltris. - Es cierto, soy del norte. Tierra de blasfemos, ¿qué problema veis en eso? - insistía el noble mientras posaba su jarra de cerveza ya finalizada. - Podría decirse que sois una oveja negra. - comentó Moltris. - Más bien, una iluminada hermano mío. Creo que hora buena llego para llevar nuestro plan a cabo, salid allí fuera Moltris y reunid a los hombres. - Y dicho esto, Moltris posó su cerveza sobre la mesa y se colocó unas túnicas completamente negras con una capucha, Tenían un símbolo del sol en la parte superior de la cabeza, al igual que las de Ser Kristof. Este abrió la puerta y salió en dirección al poblado para reunir a todos aquellos que lucharían por la causa del noble de Fuerte Sagrado.

No tardaron en llegar y todos juntos en la cabaña comenzaron a ponerse en sus puestos. Los hombres ya se habían retado con los afiliados al aquinato para un duelo de caballeros y así pues marcharon hacia la plaza del pueblo mientras la tormenta seguía su cauce. Con estos marchando hacia la plaza, encapuchados con túnicas negras y soles, Ser Kristof y Moltris se encontraban ocultos entre las callejuelas frente al cuartel de la guardia, donde un par de estos se encontraban en la fachada sentados en una mesas y otros cuantos en el interior. Empezaron a escucharse voces, tumulto de personas gritando y golpes. No tardaron los guardias en levantarse, tomar sus feroces espadas, escudos y lanzas y salir corriendo en dirección al centro de Suspiro de Imrag. Ser Kristof aprovechó el momento, seguido por Moltris, Había un guardia de espaldas a ellos en el interior de aquel cuartel, buscando entre los objetos que allí aguardaban una de sus espadas. Ser Kristof miro hacia Moltris haciéndole con el dedo un símbolo de silencio. Kristof no se apresuró en colocarse detrás del desgraciado para finalmente, gracias a sus entrenamientos en el Fuerte Sagrado, logró ahogarlo con sus propias manos y tumbarlo sobre el suelo ya muerto. - Que el Padre Sol te guíe ahora en tu nuevo rumbo. - decía éste en voz baja mientras le cerraba los dos ojos y la boca. Cuando Kristof se quiso dar la vuelta, Moltris ya se encontraban agarrando tantos escudos y espadas le eran posibles. Varias de estas las iba colgando en su cinturón, mientras que portaba tres escudos, uno en la espalda y dos en las manos. En su cintura llegaron a caber no más de 6 espadas. Ser Kristof agarró tres espadas y dos escudos. Dos de éstas armas de filo las portaba en el cinturón, mientras que otra en la mano. En cambio, los escudos uno en la zurda y otro a las espaldas de su túnica. Moltris se dispuso a salir el primero, cuando de frente y con el sonido de golpes y voces de fondo, se topo con uno de los guardias. Éste no tardó en reaccionar desenvainando su espada y atacándole. Afortunadamente, el ayudante de Ser Kristof logró bloquear el golpe con sus dos escudos mientras caía sobre la lona. - ¡Maldito seas! - gritó mientras se volvía en el suelo. El guardia se dispuso a asentarle un golpe mortal una vez estuviese su enemigo en el suelo pero, ''El Portador de Luz'' logró anticiparse y bloquear el espadazo. El guardia se volvió hacia atrás debido a la fuerza ejercida por Ser Kristof. Éste se precipitó al ataque, lanzando ágiles estocadas hacia el soldado. Logró vencerlo al golpearle en la cabeza con el escudo y finalmente atravesar su abdomen con la espada. - Que el Padre Sol te guíe en tu rumbo... - volvía a repetir Ser Kristof. - ¡Marchémonos, ahí vienen más! - exclamaba Moltris mientras salía corriendo por las callejuelas junto a Kristof.


Una vez ya todos reunidos en la cabaña, Ser Kristof y Moltris repartieron las armas a los campesinos, 1 espada a cada uno de los 7 que allí contaban, más tres de ellos portarían también un escudo. - Hermanos míos, algo grande se avecina. El llamamiento a la verdadera fidelidad ha comenzado, - empezó a hablar Ser Kristof. - Vuestro hermano Moltris y yo hemos logrado las herramientas para conseguir que Casthalan sea fiel y pura, el único medio por desgracia. El Bastión del Trueno está liderado por un infiel y un pagano. Saquearemos este poblado y marcharemos hacia Althemyr pero, para quedarnos allí. - contaba el noble. - Pero, es imposible que tomemos la ciudad Portador de Luz. - comentaba uno de los allí presentes. - ¿Quién dijo tomarla ahora? Con el dinero reclutaremos mercenarios para la causa y nos estableceremos allí, en la clandestinidad. Nosotros seremos los nuevos profetas, hermanos míos. Haremos que la ciudad se vuelva a la verdadera fe y por sí sola derrote el régimen del usurpador de la Casa Snuf. - dijo Ser Kristof bajo la clara aceptación de sus hombres. Hoy no era buen día para actuar puesto que los guardias ya estaban en alerta. En aquella alejada villa la paz reinaba normalmente por lo que el número de guardias no era muy elevado por lo que se intentaría acabar con estos y robarles el tesoro en nombre de unos bandidos.

Que la luz nos guíe.

CONTINUARÁ...

Se pretende obtener:

- 4 campesinos armados (espada y escudo, entre ellos Moltris)
- 3 campesinos armados (espada)
- Espada y escudo para personaje
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